El camino de Emaús (T1:E7)
¿Qué ha pasado en tu vida estos días?
En los episodios anteriores hemos detallado y meditado los versículos 13 al 18 del pasaje de Lucas conocido como los discípulos de Emaús. Sin duda, lo recorrido hasta ahora nos permite identificarnos con dos hombres que se alejan del Señor, en estado de desolación y con una frustración que no les permite reconocer al mismo Dios a su lado; es decir, hemos estado detallando el nudo de la historia y encontrando allí claras similitudes con etapas específicas de nuestra vida.
Continuemos con este hermoso camino, que en cada escena nos devela mensajes contundentes y transformadores para nuestro crecimiento espiritual. Hoy llegamos al versículo 18:
“Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?»” (Lc. 24,18)
En esta escena tenemos nueva información de los caminantes, sabíamos que eran discípulos de Jesús, pero ahora sabemos con certeza que, por lo menos uno de ellos, no hace parte del selecto grupo de los doce, pues su nombre es Cleofás; sin embargo, mantiene su condición de ser parte de quienes habían acogido el mensaje del maestro y lo habían seguido hasta Jerusalén.
Detengámonos en la respuesta que da Cleofás a la pregunta inicial de Jesús: “¿De qué discutís mientras vais andando?” (LC. 24, 17a). El seguidor, en vez de responder específicamente el interrogante del nuevo caminante, centra su atención en cuestionarlo. Con su “contrapregunta”, Cleofás sugiere que su interlocutor demuestra ignorancia.
Es decir, la escena muestra a Jesús dispuesto a conocer el motivo de la discusión de los caminantes, para revelar lo que los obligó a tomar la decisión de salir de Jerusalén y alejarse de todo lo que hasta ahora tenía sentido para ellos, pero los hombres evidencian estar atrapados en una verdad que para ellos es absoluta, algo que no parece tener dudas o es incuestionable.
Hemos llegado justo al nudo de la historia del pasaje de Emaús: “Una verdad”, estos discípulos, como ocurre en nuestra realidad, debaten, se alejan y se pierden por defender su verdad. Vale la pena detenernos para reflexionar en torno a comportamientos similares que hemos asumido por defender una verdad o por creer que somos dueños de la verdad absoluta.

Es fácil reflejar este cuadro en nuestra vida; para dar un ejemplo, podemos ver hogares destruidos, familias que se fundaron creyendo en un amor genuino que los llevaría a crecer hasta la eternidad; sin embargo, cuando la verdad se vuelve propiedad de una de las partes toda la confianza se desvanece, empiezan los cuestionamientos, las dudas y el amor se disuelve, llevando a la pareja a tomar decisiones, muchas de ellas parecidas a las de los discípulos, apartándose del amor profesado, huyendo en búsqueda de un lugar inespecífico, pues lo único importante es encontrar un espacio donde mi verdad sea la que valga, solo la mía…
La conversación de Jesús y los discípulos de Emaús empieza desde dos posturas diferentes en torno a lo acontecido en los últimos días en Jerusalén; por la reacción de los caminantes parece que lo sucedido fue algo tan relevante que es imposible desconocerlo. En todo caso, es claro que el interrogante de Jesús va más allá del hecho sucedido, él quiere entender la lectura profunda que han elaborado los hombres a partir de tales hechos, pues seguramente allí reside la verdad.
Aquí tenemos otra clave del mensaje, pues es frecuente que nos conformemos con el relato banal de los hechos como verdad absoluta y no profundicemos en entender los mensajes subyacentes significativos. Es usual que una quiebra económica, un problema de salud o un inconveniente laboral o sentimental se interpreten igual que lo hicieron los discípulos de Emaús: como desilusión y decepción; sin embargo, nuestro Señor se nos acerca, aunque no seamos capaces de reconocerlo; él está dispuesto a escucharnos para conocer qué tanto hemos entendido lo que ocurre en nuestra vida.
Comprender el nudo en el relato de los caminantes nos permite identificar también uno o varios nudos en la historia de nuestra vida, pero también, aunque nos resulte difícil de asimilar, demuestra con certeza que Jesús está a nuestro lado, acompañándonos y buscando que abramos nuestra mente y corazón para entender el verdadero alcance de los hechos.
Para finalizar este episodio, los invito a releer las entregas anteriores para no perder el hilo de la historia y poder descubrir en la encadenación de los hechos nuevos mensajes de la Palabra para cada uno de nosotros.


Que hermoso poder seguir estás reflexiones tan lindas y aplicarlas a nuestra vida a veces olvidamos lo qué le a sucedido a nuestra propia familia