El camino de Emaús (T1:E8)

Una conversación real

Estamos recorriendo el pasaje de los discípulos de Emaús de manera calmada, detallando cada escena, buscando en cada una la descripción narrativa de los personajes y las situaciones experimentadas. Ya conocemos a los dos hombres que salieron de Jerusalén entristecidos, también fuimos testigos de que Jesús se acercó a ellos, pero su estado los incapacitaba para reconocerlo; sin embargo, el propio Jesús tomó la iniciativa y les preguntó por la razón de su discusión, pero su reacción inicial demuestra que los hombres estaban sorprendidos por el cuestionamiento.

Ahora vamos a revisar el versículo 19, donde podremos conocer la primera parte de la respuesta:

“Él les dijo: ¿Qué cosas? Ellos le dijeron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo” (Lc. 24,19)

Estamos inmersos en una conversación entre Jesús, que aún se considera como un desconocido para los dos caminantes; es decir, podemos concluir que Jesús se ganó la confianza de los hombres y logró penetrar en su realidad. Es el Señor quien salió en búsqueda de los hombres, fue el mismo Cristo quien los vio discutir, el mismo que se unió a ellos y caminó a su lado, también fue él quien tomó la iniciativa para indagar por el motivo de la discusión y, a pesar de una primera respuesta algo tosca, insiste y ahora logra toda la atención de los hombres, quienes responden con detalle a la pregunta: ¿Qué cosas?

Es el propio Jesús quien también nos busca, quiere conocer que nos entristece e insiste procurando que aceptemos su intervención. Muchas veces rehusamos el acercamiento de Jesús y nos negamos a compartir nuestros miedos, dudas o angustias. Ahora bien, vemos en los errantes un buen ejemplo, pues ellos aceptan la propuesta de conversación del nuevo caminante.

En esta escena podemos reflejar la oración, pues estamos inmersos en una conversación abierta y franca entre Jesús y los discípulos; sin duda, tenemos aquí un modelo para nuestra oración, llevándola a una conversación sincera, donde podemos presentar a Cristo nuestras angustias, con la confianza de que él es quien nos indaga y quiere conocer nuestra realidad.

Ahora bien, por la respuesta del discípulo se advierte que este hace una completa identificación de Cristo, a partir de su procedencia y hasta llega a describir cualidades excepcionales de su profetismo. Sin duda los hombres habían tenido algún tipo de formación o conocimiento previo de Jesús; sin embargo, parece que no era suficiente razón para mantenerse en Jerusalén, pues ahora se alejan de allí.

Si nos ubicamos en nuestra realidad, es posible que muchos, por no decir todos, de quienes nos identificamos como creyentes de Cristo podemos hacer una descripción de quien es él; incluso podríamos ser aun más específicos y generosos con la identidad de Cristo; pero al igual que los discípulos esa descripción no es lo suficientemente poderosa para mantenernos fieles a él, sino que, por el contrario, se ha convertido en un discurso superficial, sin profundidad espiritual y con poca coherencia de vida.

La descripción de Cristo que hacen los caminantes está llena de referencias exteriores y en tercera persona, lo describen como quien define al personaje de una película, pero no hacen referencias a lo que él ha significado en sus vidas. Es allí donde me parece que debemos reflexionar: teniendo consciencia de todo lo que nos han enseñado de Jesús en las catequesis, en la celebración de los sacramentos, a través de las personas que se han interesado en hablarnos de él o al participar en retiros. En realidad, ¿Jesús ha transformado nuestra vida o solo hace parte de nuestro marco de información?, ¿es algo así como cultura general religiosa?

Seguimos recorriendo el nudo de la historia de los discípulos de Emaús y, sin duda, a partir de ello es fácil identificar nuestro propio nudo, especialmente el de la relación con Dios. Así como Jesús caminó al lado de los discípulos de Emaús, en forma similar está a tu lado y al mío, para conocer lo que significa él para nosotros, ¿qué le responderías?

Si hasta ahora te vinculas con esta serie, te invito a ponerte al día con los capítulos anteriores, para aprovechar al máximo la línea narrativa de este hermoso relato.

 

El camino de Emaús (T1:E1)

El camino de Emaús (T1:E2)

El camino de Emaús (T1:E3)

El camino de Emaús (T1:E4)

El camino de Emaús (T1:E5)

El camino de Emaús (T1:E6)

El camino de Emaús (T1:E7)

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