El camino de Emaús (T1:E6)

Una pregunta que paraliza

Llegamos hoy al sexto episodio de la serie el Camino de Emaús, hemos recorrido el descenso de dos discípulos de Jesús, quienes se alejaban de Jerusalén justo el primer día de la semana. Hemos detallado los versículos del 13 al 16, donde se describe que ya no eran dos caminantes, sino tres, pues Jesús se les unió para acompañarlos; sin embargo, los dos hombres aún no lo reconocían, pues, según el narrador, sus ojos estaban incapacitados para hacerlo.

Hasta entonces no hemos escuchado a ninguno de los protagonistas, todo lo que sabemos se basa en la información que suministra el narrador; quien además de describir la situación informa que los hombres viajaban en un estado de ánimo alterado, un tanto molestos e incluso con la imposibilidad de reconocer a Jesús, quien caminaba a su lado.

Llegamos al versículo 17, que es cuando por primera vez uno de los protagonistas habla y es justamente Jesús:

 

Él les dijo: “¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?” Ellos se pararon con aire entristecido. (Lc. 24,17)

 

La primera consideración de esta escena es sobre quien inicia la conversación, que resulta perceptible para el lector, pues si bien era claro que los dos hombres estaban conversando, es solo en ese instante que se conocen palabras específicas de lo que se decían; y es justo Jesús (eso lo sabemos los lectores por la información que ofrece el narrador) quien toma la iniciativa para entablar una relación que va más allá de un simple compañero de viaje; entonces Nuestro Señor se mostró interesado en lo que tenía inconformes a los hombres.

Son muchos los momentos de nuestra vida en que nuestras emociones, producto de angustias, nos hacen caer en un estado contrario a nuestra espiritualidad. Aunque es frecuente sentirnos solos y algo abandonados, podemos observar (desde el pasaje de Emaús) que el resucitado siempre sale a nuestro encuentro; es él quien nos acompaña y toma la iniciativa para relacionarse con nosotros, incluso a pesar de que nuestro estado sugiera que queremos alejarnos de su lado.

Ahora bien, Jesús preguntó a los hombres: “¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?” Aquí quedan claras varias cosas; en primer lugar, que Jesús estaba observando a los hombres y sabía que estaban discutiendo. Lo segundo es que lo hacían mientras avanzaban hacia un lugar opuesto a Jerusalén. Llama la atención que la pregunta del Maestro se centra en el “qué” y no en “a dónde” se dirigían; esto refleja que el destino no tiene la importancia que si pueden tener las razones para dirigirse allí; es decir, aunque había dos acciones simultáneas: discutir y caminar, Jesús quería saber sobre lo que discutían. 

Volvamos nuevamente a nuestra realidad, pues si bien es frecuente que nos quedemos juzgando a los demás o a nosotros mismos por el camino emprendido, nos interesamos poco por entender las razones que nos llevaron en esa dirección. Aquí, Jesús nos da un ejemplo de compasión con el semejante; es decir, antes de juzgar al otro es necesario entenderlo y conocer las motivaciones, frustraciones o angustias que lo llevan a emprender caminos contrarios a Dios. Si somos nosotros los que estamos confundidos, hoy Cristo nos pregunta: “¿De qué discutís mientras vais andando?”

Importante advertir que la simple pregunta de Jesús modificó la dinámica de los hombres, pues por primera vez se detuvieron, lo que indica un cambio señalado con detalle por el narrador; es decir, el cuestionamiento de Jesús adquiere un poder especial, al punto de generar un giro dramático en la escena e incrementar la tensión del pasaje. Si imaginamos tal situación como una película podríamos esperar en ese momento un cambio de fondo musical, un acercamiento de la cámara a los protagonistas y una especie de silencio dramático.

Es tal la importancia del impacto de la pregunta de Jesús, que el narrador describe el rostro y el estado emocional de los caminantes: “con aire entristecido”. ¿Qué pasó por la cabeza de estos hombres al escuchar la pregunta de Jesús? ¿Qué los entristecía? ¿Qué los hizo detenerse?

No podríamos estar en un momento más tenso de la narración. Si estábamos llenos de incertidumbre, ahora lo estamos más. Es una tensión solo comparable con las etapas de nuestra vida, en donde todo es confusión y tristeza cuando sentimos una especie de parálisis que no podemos explicar, pero sí sentir y describir como angustia, desespero y desolación.

Vemos con esperanza que entre los discípulos caminantes a Emaús está Jesús y sin duda nos queda la ilusión de saber cómo actuará él en ellos. No se pierda el próximo capítulo de nuestra serie para seguir descubriendo este apasionante relato que encierra un inmenso mar de mensajes para cada uno de nosotros.

Si llegas hasta ahora a esta serie, abajo dejo los vínculos a los capítulos anteriores

El camino de Emaús (T1:E1)

El camino de Emaús (T1:E2)

El camino de Emaús (T1:E3)

El camino de Emaús (T1:E4)

El camino de Emaús (T1:E5)

Un comentario sobre “El camino de Emaús (T1:E6)

  • el agosto 7, 2019 a las 9:09 pm
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    Que hermoso leer estas reflexiones
    Son de mucha ayuda para nuestra vida
    Lo que nos está pasando
    En nuestro diario vivir
    A veces nos metemos tanto en lo que pasa, que nos volvemos ciegos y no vemos lo que pasa alrededor de nosotros mismos
    Gracias

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