Cambios de cuarentena

Cambios veloces

Durante estos dos meses de coronavirus en Colombia hemos dicho constantemente que el país y muchas facetas de la vida se detuvieron; incluso, en ciertos casos podríamos pensar que retrocedimos. Todo eso debido a la necesidad de quedarnos en casa y detener el aparato productivo, lo que conlleva a preocupaciones económicas y sociales.

En todo caso, a la luz del nuevo panorama surgen otras realidades, pues hay escenarios donde se percibe una aceleración del mundo y se generan cambios a una velocidad sin precedente. Antes de esta pandemia, el trabajo en casa parecía una tendencia exclusiva de algunos sectores y de ciertas empresas; muchas organizaciones consideraban que era un modelo difícil de aplicar en nuestro contexto, sobre todo por la mutua desconfianza trabajador/empleador. Algo similar pasaba con la educación virtual, que estaba relegada a un limitado, diferente y “extraño” nicho de personas.

Otra realidad que parecía imposible de vivir hace unos meses era la de tener ciudades descongestionadas, libres de trancones y con mejor calidad de aire. Pretender el uso moderado del auto o usar en mayor medida los medios alternativos de transporte se quedaba en discursos electorales; en fin, muchas situaciones actuales eran impensables.

Al final de cuentas, el covid-19 nos ha dado muchas lecciones y ha revelado la fragilidad de la actual humanidad; sin embargo, paradójicamente, también nos demuestra que esos anhelos que veíamos casi imposibles, pueden ser reales, más allá de la exigencia de salud pública.

Es claro que a raíz de esta crisis muchas empresas y negocios han tenido que evolucionar en sus entornos digitales a un ritmo insospechado y no me refiero exclusivamente al comercio electrónico, que, de por sí, es obvio, sino a procesos de producción, comerciales, publicitarios, logísticos y de administración del recurso humano, etc.; todo esto se apoya ahora en un modelo de economía colaborativa que busca conectar habilidades y generar crecimiento conjunto.

Iniciamos una fase de reactivación económica progresiva a un ritmo que intenta preservar la vida, evitando que los contagios se incrementen y que las muertes aumenten. En esta etapa, los colombianos somos cada vez más conscientes de que este periodo de restricciones será más largo de lo que imaginábamos hace algunos meses; sin embargo, también será un periodo que nos mostrará nuevos cambios y rápidas evoluciones en la forma como interactuamos, producimos, nos educamos, nos entretenemos o nos informamos; en fin, seguiremos comprobando que somos seres con gran capacidad de adaptación.

El mensaje para quienes siguen esperando que desaparezca el coronavirus y que “todo vuelva a ser normal”, es que esto no sucederá, por lo menos por ahora; lo que sí es un hecho, es que el mundo no volverá a ser el mismo que teníamos antes del covid-19. Es preciso reconocer y oxigenarse con los vientos del cambio, para tomar el nuevo ritmo del mundo, un mundo que cada vez se adapta y transforma más rápido.

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