Un saludo de año nuevo
Un saludo de año nuevo
Es común llegar a esta fecha y hacer un balance de lo vivido durante el año que termina. Sin duda, la mayoría coincidirá que aunque no fue un año fácil, pues estuvo condimentado con dificultades y grandes retos, también fue un año lleno de bendiciones e incluso milagros, donde el amor de Dios se hizo visible y real en nuestras vidas. Hoy es momento de agradecer y reconocer que a pesar de nuestras debilidades y fragilidad, este año que termina es ejemplo y testimonio de la misericordia divina.
Este 2019 me regaló la posibilidad de iniciar un blog (jorgetmg.com), donde entre otras publicaciones tuve la oportunidad de compartir algunas reflexiones tomadas de las lecturas de la liturgia, hoy repasándolas encuentro algunas palabras que se repitieron y que nos ayudan a entender la bondad de Dios en este año: misericordia, amor, renovación, bondad, reconciliación, coherencia, perdón, fragilidad, gracia y sanación; todas y cada una de ellas reflejan un Dios que quiere ser parte de nuestra realidad y que nos invita a dejarlo entrar a nuestra intimidad, encarnarse en nuestra vida y transformarla.
Ahora empezamos un nuevo año y más allá de cualquier consideración temporal, es una oportunidad para renovar nuestra vida espiritual e iniciar esta etapa con la consciencia plena que Jesús también camina con nosotros, que quiere ser parte de nuestros planes y apoyarnos en todo momento, pues él siempre quiere nuestra felicidad y realización. Dejemos que sea Cristo el guía del nuevo año, pongamos en sus manos misericordiosas todos nuestros proyectos y anhelos; pero también nuestros miedos y preocupaciones; con la confianza que bajo su santa voluntad todo resultado será bueno.
Hoy oro por cada uno de ustedes, pidiendo al Señor que nos regale su Espíritu, para que podamos vivir un 2020 con la confianza que solo el amor de Dios nos permite, que sea el Espíritu que nos enseñe a tener la sabiduría necesaria para poder ser mejores hijos, esposos, padres y ciudadanos; sabiendo callar cuando sea oportuno, acompañar al necesitado, animar al débil y enseñar al que pide nuestro auxilio. Son muchas las necesidades personales, pero muchas más las sociales, por eso pido al buen Dios que bendiga a Colombia, permitiendo que seamos capaces de vivir como hermanos, respetando nuestras diferencias, trabajando por una sociedad más justa y equitativa, donde se proteja la vida y dignidad humana.
Señor, sabemos que un nuevo año es una nueva oportunidad, sabemos que la fe nos llena de esperanza en un mundo mejor, regálanos la gracia para que en el nuevo año seamos constructores de familias renovadas, comprometidas y responsables, donde sea tu amor el eje y la fuerza que nos impulse a buscar propósito y trascendencia. Solo me resta enviarles un fuerte abrazo de año nuevo, de alguien que los quiere y respeta.

