Señor, tu amor nos convoca a todos
Señor, tu amor nos convoca a todos
Sábado 21 de septiembre de 2019
Carta de san Pablo a los Efesios (4, 1-7.11-13), Del salmo 18, Evangelio según san Mateo (9, 9-13)
La figura de Mateo que celebramos hoy permite reconocernos como seres frágiles e imperfectos, destinados a ser unos con Cristo al acoger su llamado para seguirlo. Mateo, como cobrador de impuestos, representa a todos los pecadores que, a pesar de nuestra condición, valoramos ser mirados por Cristo: “En aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos”. Gracias, Señor, por orientar tu mirada hacia mí, pecador e imperfecto, pues desde esa realidad tus ojos me buscan como el buen pastor que eres, al salir a buscar a cada una de tus ovejas; así mismo me has hallado, mirándome e invitándome a seguirte.
Ahora bien, Mateo también nos enseña a responder la amorosa mirada de Cristo y aceptar su invitación a seguirlo; él deja su actividad pecadora y, como primer paso de seguimiento, lo acoge en su casa, abriendo su vida al Señor. La figura de Mateo nos demuestra que para Cristo todos somos prioridad, especialmente quienes somos conscientes de nuestra fragilidad, porque sabemos que es solo acogiendo su llamado y actuando en consecuencia que podemos transformar nuestra vida y llenarla de amor.
Señor, tú sabes en qué mesa estoy sentado, conoces cuándo me alejo de tu Palabra y tienes conocimiento de mis pecados y fragilidades; te ruego que me veas y me des la gracia de sentir tu mirada misericordiosa, esa que osculta mi corazón e invita a cambiar mi vida; permíteme escuchar tu voz, que me convoca a seguirte, dame la fuerza de tu espíritu para levantarme y hacerlo sin dudar. Te abro mi vida y mi hogar, cena con nosotros y resignifica nuestra realidad.
Comparte esta tarjeta

Pregunta del día: ¿estás dispuesto a dejar tu mesa y seguir a Cristo?
Comparte tus respuestas en comentarios

