Señor, mi alegría es saber que estás en mi vida
Señor, mi alegría es saber que estás en mi vida
Miércoles 31 de julio de 2019
Éxodo (34,29-35), Sal. (98), evangelio según san Mateo (13,44-46)
Hoy, la Palabra de Dios nos presenta dos lecturas que nos comunican la alegría de quien se encuentra cara a cara con el Señor; primero desde la figura de Moisés y, en el evangelio, desde la figura de aquel que encuentra un tesoro de mucho valor. En ambos casos vemos acciones concretas que nos orientan para alcanzar esa alegría; es necesario estar con el Señor, destinar tiempo para compartir con él, hablar con él y escuchar sus designios con un corazón humilde y fiel; sin embargo, también es necesario buscarlo y cuando lo encontremos es vital atesorarlo, cuidarlo y sacrificar todo lo demás que nos impide disfrutar ese tesoro.
La Palabra nos invita a transformar nuestra vida, como sucedió con la cara de Moisés, que resplandecía por efecto de su diálogo con Dios. Este mensaje nos debe cuestionar, pues nos llamamos seguidores de Cristo y vamos en la vida con el rostro fruncido y destilando agresividad, intolerancia y desprecio por los demás. Si nos consideramos seguidores de Cristo, sin duda, se nos debe notar y el primer signo debe ser reflejar alegría y mantener una actitud positiva, esperanzadora y cercana con nuestros hermanos.
Señor, dame la gracia y la bendición de encontrarte en mi vida, quiero sentir el gozo de Moisés, pero también la alegría de quien encontró el tesoro en el campo; dame la fuerza para abandonar todo lo que me aleja de tu espíritu, permite que sea reflejo de tu amor para mis hermanos y signo de tu presencia viva.
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Pregunta del día: ¿cómo puedes expresar la alegría de ser seguidor de Cristo?
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