Señor, gracias por enseñarme a orar

Señor, gracias por enseñarme a orar

Jueves 20 de Junio de 2019
Segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (11,1-11), Sal (110,1-2.3-4.7-8), Evangelio según san Mateo (6,7-15)

Hoy vemos en Pablo el rostro de la frustración, su tono muestra que está agobiado al ver que su labor parece no tener la acogida esperada o, por lo menos, no tiene la fuerza que supone. Pablo refleja a padres de familia, profesores, líderes, religiosos o cualquiera que busca construir un mundo más justo, pero que las evidencias a veces le muestran que su trabajo no cosecha los frutos esperados.

Hoy es el propio Cristo quien nos enseña a poner en oración nuestras frustraciones, con la esperanza que Dios conoce de ellas incluso antes de que las presentemos; Jesús nos enseña a dirigirnos a Dios como Padre, quien nos acoge y escucha; quien sabe que nuestro esfuerzo no es estéril, sino que dará fruto en abundancia. Pongamos el esfuerzo diario en manos de Dios y pidamos que, aunque es natural sentir frustración, ésta no sea el fin de nuestros esfuerzos, sino una estación para recargar fuerzas en la oración.

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