Señor, danos hogares cimentados en tu amor
Señor, danos hogares cimentados en tu amor
Viernes 16 de agosto de 2019
Josué (24,1-13), Sal. (135,1-3.16-18.21-22.24), Evangelio según san Mateo (19,3-12)
En el principio Dios creó al hombre y la mujer, con ellos constituyó una alianza de amor perfecto, relación que rompió el pecado y desde ese instante el mismo Dios emprendió un plan de salvación que busca recomponer el amor de pureza que fundó con la humanidad. Ese plan se consolidó gradualmente, pero se hizo pleno con Jesucristo Nuestro Señor, quien, a partir del amor del Padre, recompuso nuestra condición de hijos de Dios y nos invita a recuperar lo perdido.
Sin embargo, el mundo sigue buscando separarnos de Dios; específicamente, la familia es el centro de los ataques del maligno, quien busca minimizar su capacidad de crear sociedad y de ser escuela de valores humanos y sociales; por ende, el matrimonio parece hoy una opción contraria e incluso obsoleta, en medio de una cultura que privilegia lo relativo y momentáneo. Hoy, la Palabra nos invita a regresar al principio y reconocer en el amor de pareja ese amor creador de Dios, un amor que bendice y renueva.
Hoy ponemos en oración a la familia, especialmente a las que están debilitadas por perder a Cristo como eje que da unidad y santificación. Señor, tú que eres el mismo Dios, te entregamos a nuestras familias, permítenos mantenernos unidos, siendo testigos alegres y misioneros de tu presencia viva.
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Pregunta del día: ¿qué has hecho al interior de tu familia para alentar el amor con el Señor?
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Hablándoles siempre de Dios porque con Dios siempre de mano nos irá muy bien