Una crisis educativa
Una crisis educativa
Este texto fue publicado en la columna Qué hay detrás de… del periódico ADN Colombia el 09/12/2019
La ministra de educación dio a conocer esta semana los pésimos resultados de nuestro país en las pruebas internacionales PISA. Es evidente que los esfuerzos en esa área son estériles y reflejan desinterés por parte del Estado en educar al pueblo, algo que justifica las protestas de los estudiantes que exigen el cumplimiento de los acuerdos, a lo que el Gobierno se hace el sordo, preocupándose más por defender su poder que por los problemas reales del ciudadano común.
A veces, parece que al Estado le conviniera mantener al pueblo ignorante, pues así es más fácil ilusionarlo con ínfimos beneficios, mientras los “ilustrados” se llenan los bolsillos, como ocurrió con la aprobación de la reforma tributaria, a pesar del reclamo popular. En línea con lo anterior, llama la atención cómo el conductor de un programa periodístico matutino mostraba su descontento porque un artista reclamaba derechos en medio del paro, pues según este líder de opinión, la discusión de los verdaderos problemas del país y sus posibles soluciones son exclusivas de una clase ilustre de ciudadanos, quienes se han “preparado” y por esto hoy están en el Congreso o gobernando.
Aunque el Estado se niegue a ofrecer una mejor educación y quiera mantener sumido en la miseria a la mayoría del país, los tiempos han cambiado y Colombia es otra: ya el pueblo no se compra con 60 mil pesos en una reforma tributaria y mucho menos se conforma con una educación precaria.
Es increíble que el Gobierno se dedique a defender los intereses de los más acomodados y desprecie a la mayoría; sin duda, eso refleja una crisis democrática e institucional, que exige acciones concretas e involucra a todos, incluso a los artistas.


