Un tiempo oportunidad
¿Un tiempo para qué?
En esta época, la palabra “tiempo” hace parte de casi todas las conversaciones, pues la incertidumbre de la situación está marcada por el reloj o el calendario; no sabemos hasta cuándo estaremos aislados, ¿serán semanas o meses? Cada día se cuenta en horas, bien por la carga laboral en casa o simplemente por esperar que los minutos pasen para poder tachar un día más en el proceso. Este panorama nos sirve para evidenciar lo dependientes que somos del tiempo; sin embargo, desde el sentido del tiempo-cronos (la temporalidad cronológica, ese seguimiento de eventos que se registra en segundos, minutos, horas, días, meses, años, etc.) sentimos que cada instante perdemos algo muy valioso: el limitado “tiempo” de nuestra corta existencia.
Sin embargo, también debemos entender que hay otra dimensión que se conoce como kairós, es un tiempo cualitativo que no se mide, sino que se experimenta; es el instante justo en el que logramos entender o se nos revela algo trascendente. En el cristianismo, el tiempo-kairós, es el tiempo de Dios, en el cual, el Señor nos invita a una nueva creación, a tener un nuevo sentido de vida, un espacio para “ser” y no solo “transcurrir”. El tiempo-kairós también es innovación, reflexión y encuentro (personal o social); en general, es el tiempo-oportunidad.

En la medida que avanza el tiempo (cronos) de cuarentena, vemos que no podemos interpretar esta época solo desde la angustia del instante perdido, sino que debemos convertirla en un periodo de transición que necesitábamos, e incluso anhelábamos en el fondo de nuestro ser. A la luz del tiempo-oportunidad, la cuarentena debe servir para crear instantes y experiencias edificadoras, momentos de vida familiar, espacios de solidaridad y empatía; es una etapa para crear e innovar, tanto en lo personal y laboral, como en otros ejes de nuestra vida.
No sabemos cuándo terminará la pandemia, lo único cierto es que la siguiente etapa de nuestra aventura por la Tierra nos exigirá habilidades o actitudes diferentes, muchas de ellas quizás las descubramos o desarrollemos durante el aislamiento. Quienes sean capaces de asumir el covid-19 como una oportunidad para crecer y mejorar, serán quienes puedan afrontar mejor el “postcovid”; entre tanto que, quienes solo esperan con angustia que avancen las agujas del reloj, desgastan su existencia y consumen lentamente la brizna de eternidad que se nos regaló con el milagro de la vida.

