Señor, somos niños necesitados de tu amor
Señor, somos niños necesitados de tu amor
Martes 13 de agosto de 2019
Deuteronomio (31,1-8), Dt (32,3-4a.7.8.9.12), Evangelio según san Mateo (18,1-5.10.12-14)
En este día, la Palabra de Dios nos habla como lo hace un padre amoroso a su hijo: quiere mostrarnos que él siempre está a nuestro lado, cuidándonos y ofreciendo todo lo necesario para que podamos crecer en su amor y llegar preparados para la vida eterna (adultez). Dios Padre nos ve a cada uno de nosotros como infantes, niños que necesitan el cuidado, la educación y el ejemplo de su padre, pues estamos expuestos a muchas tentaciones que quieren romper nuevamente nuestra relación con el Creador.
En Mateo nos podemos identificar tanto con los niños como con la oveja extraviada. Las dos figuras nos colocan en medio del amor y la protección del Padre, quien reconoce nuestra debilidad y fragilidad, circunstancias que con mucha facilidad nos llevan a ser maltratados o extraviados por el mal. El propio Cristo nos pide hacer conciencia de nuestra condición de menores: “Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como ese niño, ese es el más grande en el reino de los cielos”. Ser niños sugiere reconocer que estamos necesitados del amor del Padre y mostrarnos dóciles a sus normas e indicaciones, pues él es quien dirige nuestra vida.
Vivimos en un mundo que quiere desconocer al Padre eterno; es decir, nos creemos lo suficientemente sabios y maduros para vivir lejos de su amor, lo cual nos lleva a una cultura de autosuficiencia, egoísmo y desconexión con el otro. Padre eterno y misericordioso, perdona nuestro pecado y permítenos reconocernos frágiles como niños y extraviados como ovejas, para tener la gracia de ser abrazados por tu amor y rescatados por tu misericordia.
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Pregunta del día: ¿cuáles actitudes nos alejan del amor de Dios?
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