Señor, renuévame el corazón
Señor, renuévame el corazón
Viernes 6 de septiembre de 2019
Carta de san Pablo a los colosenses (1, 15-20), del salmo 99, Evangelio según san Lucas (5, 33-39)
En esta ocasión vemos cómo Jesús es cuestionado por los fariseos y escribas, quienes le reclaman porque sus discípulos no respetan las viejas costumbres de los judíos; sin embargo, Jesús les responde a partir de una parábola, donde se presenta como un manto u odre nuevo. Para los bautizados Jesús es novedad, pues él vino a enseñarnos el verdadero sentido del amor y la misericordia, hasta su venida todo era viejo y debía ser repensado y reinterpretado desde la figura de Cristo.
Sin duda, hablar de novedad es algo actual y llamativo, pero cuando se trata de nuestras creencias o espiritualidad fácilmente caemos en la postura de los fariseos y escribas, quienes se aferraban más a los rituales o tradiciones que al verdadero sentido de la ley de Dios y el significado de Jesús, como hijo de Dios hecho hombre para recomponer la relación con el creador.
La Palabra de Dios de hoy nos impulsa a hacer una especie de auditoría de creencias y comportamientos, identificando cuáles de ellos no reflejan verdaderamente la novedad de Cristo en nuestra vida y solo se quedan en rutinas que en la actualidad carecen de significado. El propio maestro nos invita a dejarnos renovar, alejando todo lo que no responde a la misericordia divina.
Oramos a Dios padre, Hijo y Espíritu Santo para que nos dé la gracia de limpiar nuestra casa espiritual, barriendo todo aquello que nos aleja de su voluntad y nos desconecta con nuestros hermanos. Te imploramos por nuestra iglesia católica para que se mantenga fiel a tu amor, para poder vivir con un Cristo “cabeza”, pues, como lo dijo Pablo: “todo fue creado por Él y para Él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia”.
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Pregunta del día: ¿qué debes cambiar para aceptar la novedad de Cristo en tu vida?
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