Señor, que mis obras hablen de mi fe

Señor, que mis obras hablen de mi fe

Sábado 14 de septiembre de 2019

Primera carta de san Pablo a Timoteo (1, 15-17), del salmo 112, Evangelio según san Lucas (6, 43-49)

En esta oportunidad, el mensaje nos invita a convertir en obras nuestras creencias, pues a través de ellas evidenciamos la profundidad y anchura de la fe que decimos profesar. En este sentido, Jesús nos regala hoy muchas frases hermosas y profundas, por ejemplo: “El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ”

Quiero detenerme un poco en las palabras que salen de nuestra boca, lo digo porque son constantes las controversias por injuria y calumnia que se presentan bajo el escudo de las redes sociales o en la simple cotidianidad urbana, donde los usuarios de las vías se insultan o los pasajeros del transporte urbano maltratan a los conductores; es decir, nuestras palabras expresan claramente que nos falta Cristo en nuestra vida, a pesar de que todos decimos ser creyentes: “¿Por qué me llaman ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que digo?

Señor, nuestras palabras reflejan que te necesitamos, que nuestros hogares requieren de tu amor, perdón y bondad; que en nuestra sociedad es necesario reencontrar el lenguaje de tu evangelio y que sin ti todos nuestros esfuerzos de reconciliación son estériles. Llénanos con tu espíritu para poder encontrar las palabras, los tonos y los gestos que nos ayuden a conectarnos entre hermanos y construir una sociedad más humana y solidaria.

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Pregunta del día: ¿cómo hablan de tu fe tus obras?

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