Señor, que mi morada sea tu corazón

Señor, que mi morada sea tu corazón

Lunes 1 de Julio de 2019

Génesis (18,16-33), Sal (102), Evangelio según san Mateo (8,18-22)

Hoy nuevamente La Palabra nos interpela acerca de nuestros apegos y egocentrismo; en la conversación de Abrahán con El Señor nos muestra la actitud del patriarca que busca interceder por los justos, a costo incluso de molestar a Dios; sin embargo, fue gracias a la intervención de Abrahán que Dios nos muestra su misericordia y amor por todas sus creaturas.

La actitud de Jesús en el evangelio al decir: “el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza” nos debe significar el desapego por lo material, pues con el amor del Padre le basta para seguir su voluntad. En una sociedad que mide a la persona por lo que posee, las palabras de Nuestro Señor nos deben confrontar, pues es fuerte al señalarnos que nuestro corazón no puede estar en lo material, sino en la vida eterna, así lo reitera al decirnos: “Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos”.

Padre amoroso y eterno, regálame la gracia de ser consciente de que te necesito para vivir plenamente, permíteme servirte con un corazón generoso y entusiasta.

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