Señor, gracias por amar la familia
Señor, gracias por amar la familia
Martes 17 de septiembre de 2019
Primera carta de san Pablo a Timoteo (3, 1-13), del salmo 100, Evangelio según san Lucas (7, 11-17)
La Palabra nos habla hoy de las exigencias que implica el servicio a Dios, requerimientos que se extienden hasta sus propias familias y que implican entrega, testimonio y fe guardada con celo. Desde el evangelio, Jesús muestra su misericordia con una viuda y madre, quien se dirigía a enterrar a su único hijo, al verla, Cristo se conmovió: “Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.»” El hijo resucitó sin solicitud previa.
El mensaje de este día está marcado por la familia. Las lecturas nos hablan de jefes de hogar, de esposas, de hijos, de madres y, sobre todo, del testimonio de seguimiento a Cristo desde el seno de la familia. Vemos con esperanza y gratitud el amor que Cristo profesa a la familia; la cuida y busca preservarla a pesar de los ataques y de la desvalorización que enfrenta. Hoy vemos que cualquier servicio a Dios empieza por servir al interior de la familia, siendo testimonios de un amor que perdona, guía y rehúye los conflictos, para acoger la voluntad y misericordia de Nuestro Señor.
Padre, ponemos en oración a las familias, especialmente aquellas que están siendo atacadas por la división que generan la infidelidad, los vicios, el egoísmo y la incomprensión, así como el maltrato físico y verbal. Señor, permite que abran su corazón y dejen que seas tú quien reine y guíe esos hogares. También oramos por las familias que viven momentos difíciles por los problemas de salud de alguno de sus integrantes; pedimos por aquellas que no cuentan con recursos para cubrir sus necesidades básicas, por las desplazadas y por las que son víctimas de la violencia; te las entregamos en tus manos para que seas tú la fuente de esperanza y bendición.
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Pregunta del día: ¿qué oración quieres hacer hoy por la familia?
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Señor gracias por las familias que nos das, la del seno materno, la que construimos con nuestr@s espos@s y las que formamos con amigos y personas que nos pones en tus caminos.
Al tener familia es una prueba que Dios nos manda para ver si somos el reflejo de el o si por el contrario somos personajes con actitudes negativas en dónde no hay tolerancia, perdón, solidaridad, comprensión y lo más importante amor.