Movilización objetiva
Movilización objetiva
Este texto fue publicado en la columna Qué hay detrás de… del periódico ADN Colombia el 18/11/2019
Esta semana es difícil abordar un tema diferente a la anunciada jornada de protesta del próximo jueves, el reto es la forma como podamos hacerlo. En este sentido, es importante buscar puntos de reflexión que nos permitan asumir la realidad nacional, dejando fuera los extremos que tanto daño nos están haciendo y que, sin duda, a muchos nos tienen saturados, al punto que podemos caer en una especie de enajenación que no nos permite interpretar objetivamente la realidad, pues a cada instante nos obligan a verla con los lentes de alguna de las dos posturas.
Quiero invitarlos a que revisemos nuestra realidad, pero no la que presentan las redes sociales o la que describen los líderes de opinión, prefiero que lo hagamos echando un vistazo a nuestra cotidianidad; incluso es válido hacer este ejercicio comparando hace tres, cinco o diez años, para determinar puntos de evolución e involución como sociedad, como familia o como personas; sin duda, esto puede servir como diagnóstico del país que tenemos.
A través de ese viaje retrospectivo el punto común es que no hemos podido resolver el tema de la violencia y sus diversos matices. Es como si a algunos les conviniera que nos matemos unos a otros; sin importar la orientación de nuestros líderes, es increíble ver que no somos capaces de resolver nuestras diferencias, por el contrario, parece que se profundizan cada vez más.
Hay muchos problemas que nos deben preocupar, como la falta de oportunidades, la corrupción, la inexistente planeación del Estado a largo plazo o la injusticia; sin embargo, debemos tratar de resolver esto entre todos y no sometiendo a unos y premiando a otros; todos somos país y, en esa medida, debemos participar en el diseño y desarrollo de este. Es decir, creo que la movilización debería ser para unirnos y no para generar más fracturas que nos sabemos a dónde nos llevarán.


