Mercadeo con ecología profunda
Mercadeo con ecología profunda
Por: Jorge Espinosa
Construir marcas implica también construir ecología social, promoviendo y respetando el valor de coexistir, entendiendo que todos tenemos similares derechos a compartir un mercado, donde a pesar de las diferencias, es posible armonizar y construir valor para todos, como principio de supervivencia y trascendencia.
En varias oportunidades he mencionado la necesidad de construir marcas desde un pensamiento sistémico, es decir, como resultado de la alineación y congruencia de todas las partes, definiendo un sistema con propósito, con un para qué. Hoy quiero agregar un elemento más a este modelo, no con el alcance de eje del sistema, sino como cohesionador del mismo, estoy hablando de su carácter ecológico.
Una marca trascendente busca a través de un sistema de creencias flexibles, superar las restricciones que le impone el entorno; sin embargo, y para que ello implique perdurar y ser importante para sus consumidores es necesario una ecología profunda en su actuar. La frase ecología profunda fue acuñada en 1973 por el filósofo Noruego Arne Dekke Eide Naess (1912 –2009), como un término teórico, pero se transformó posteriormente en un movimiento. Para Naess la ecología profunda implica:
- El ser humano en armonía con el medio; no por encima, sobre o fuera de éste.
- La igualdad Biocéntrica; todas las cosas naturales, los ecosistemas, la vida, etc., tienen derecho a existir. Independiente de su grado de autodeterminación.
- Derecho a la diversidad cultural.
El mercadeo de trascendencia busca el respeto por el mercado, por la competencia y cada uno de los diferentes actores; una marca trascendente no pretender exterminar a su competencia, pues gracias a la coexistencia que se depura el producto o servicio y se respeta la satisfacción total de sus consumidores.
Aunque cualquier marca trascendente busca crecer, perdurar y ser rentable; la diferencia está en el cómo lo logra, pues es con consciencia y respeto por la armonía del mercado, sin que ello implique pasividad o conformismo con el resultado, muy por el contrario es centrar su éxito y crecimiento en función de un resultado armónico y placentero.
Como ejemplo podemos revisar las estrategias de mercadeo y comerciales de algunos bancos, donde sin pensar en las condiciones del mercado, de la capacidad financiera o de las oportunidades de sus clientes, se niega o se induce el consumo de productos, a pasar que de ello puede ganar más problemas e inestabilidad de sus clientes, que crecimiento o realizaciones; otorgar créditos al que no los necesita o no los puede pagar, es tan negativo como negarlo a quienes pueden ser transformados positivamente si acceden a ellos. Una marca con ecología profunda entiende que su existencia es tan importante como la de sus clientes e incluso como la de su competencia.
Actuar desde una ecología profunda implica consideran que el mundo no existe como un recurso libremente explotable. La ética de la ecología profunda sostiene que todo el sistema es superior a cualquiera de sus partes.
Haciendo una adaptación de los principios de la ecología profunda al marketing, tendremos:
- El bienestar y prosperidad de toda marca tiene un valor en sí mismo (valor intrínseco). Este valor es independientes de la utilidad que proporcione a su cliente o consumidor.
- La riqueza de la oferta contribuye a la realización de los valores de la marca, y a su vez son valores en sí mismos.
- El mercado no tiene derecho a reducir la riqueza de la oferta, excepto para satisfacer sus necesidades vitales básicas.
- El desarrollo de las marcas y sus mercados es compatible con un sustancial decrecimiento de la población humana actual.
- Nuestros sistemas sociales y económicos están cambiando en función de apreciar la calidad de la vida muy por encima del intento de conseguir para sí un mayor nivel de vida basado en el consumo desmedido. Las marcas están entrando en una profunda conciencia de la diferencia entre grande (cantidad) y grandioso (cualidad).

Para el doctor en Física teórica por la Universidad de Viena Fritjof Capra la ecología profunda hace parte del nuevo paradigma, de una visión holística del mundo, en la que se pasa de la concepción del universo como máquina, a verlo como una red de relaciones, lo que implica pensamiento sistémico para su comprensión.
Este nuevo paradigma involucra todos los niveles de la humanidad, incluido la manera como construimos y desarrollamos las marcas, pues estas, como lo hemos indicado en repetidos TMGNews, son referentes de imitación social y líderes en la construcción de nuevas relaciones humanas.
Ahora bien, a manera de auto reflexión, los investigadores de mercados también debemos revisar nuestras técnicas de recolección y análisis de información, pues debemos cuidar que sean ecológicas, es decir, que promuevan el respeto por la realidad, opinión y percepción del consumidor, sin pretender imponer mapas o perspectivas de un consumo; esto implica repensar la manera cómo preguntamos, observamos y analizamos; pues en muchos casos buscamos validar nuestra realidad, por encima de conocer la realidad del consumidor, o simplemente aceptamos parte de la realidad del consumidor y parte la exterminamos, por calificarla de incomprensible o desenfocada.

