La esclavitud cultural
La esclavitud cultural
Este texto fue publicado en la columna Qué hay detrás de… del periódico ADN Colombia el 07/10/2019
En medio de tanta saturación de productos/servicios inocuos en el mundo moderno, parece que cada día somos menos nosotros y más lo que el entorno nos moldea. Somos adictos a la información, consumiendo desde los chismes faránduleros hasta toneladas de información especializada; disponemos de un sinfín de opciones de entretenimiento, alternativas de espiritualidad e incluso un extenso repertorio de vicios que nos pueden llevar a la catástrofe.
Parece que nuestro proyecto de vida está más condicionado por el “deber ser” que por el “querer ser”; por ende, despertamos pensando en lo que “deberíamos” hacer, endosando nuestro modo de pensar o sentir con base en lo que socialmente se nos exige. En fin, estamos inmersos en un esquema de esclavitud, donde cada día somos menos auténticos y nos convertimos más en productos de un modelo de cultura que anula nuestro querer ser.
Debido a este panorama hemos asumido la superficialidad como una estrategia de sobrevivencia inconsciente. Hoy resulta más importante saber cómo termina la “novela” de Aida Merlano que tener claros los riesgos que corren nuestros hijos; a otros les importará más estar atentos a la indagatoria del expresidente Uribe que procurar tener un hogar estable y amoroso.
Nuestras prioridades deberían centrarse en volver a “ser”, procurando construir una sociedad que nos conecte y no que nos enfrente, invitando a la solidaridad y el compromiso social antes que al simple interés financiero o promoviendo el crecimiento de las comunidades en vez de alienar a las audiencias. Como medida de cambio, propongo realizar simulacros de amor; es decir, así como salimos a las calles para alistarnos en caso de algún desastre natural, podríamos prepararnos para ser mejores humanos.


