Señor, hoy quiero encontrarme contigo
Señor, hoy quiero encontrarme contigo
Domingo 21 de julio de 2019
Génesis (18,1-10a), Sal. (14,2-3ab.3cd-4ab.5), Carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,24-28), Evangelio según san Lucas (10, 38-42)
Hoy la Palabra de Dios nos pone en paralelo dos maneras de asumir la vida: la primera centrada en el hacer (trabajamos, estudiamos, cumplimos responsabilidades domésticas, nos ejercitamos, etc.) y la segunda, referida a la que nos permite escuchar, acompañar y vivir el encuentro con el otro. No se trata de minimizar el hacer, solo que nuestra vida no se puede convertir en un quehacer incansable que nos vuelve máquinas productivas sin sentimiento y sin valor por el encuentro.
Tanto el pasaje del Génesis como el evangelio de Lucas nos recuerdan el profundo significado del encuentro con el otro, pues a través del prójimo tenemos un encuentro con el propio Cristo, quien quiere hablar y consolarnos por nuestras angustias y necesidades. Hagamos de nuestra vida un constante encuentro, en el que podamos escuchar, ofrecernos y compartir nuestro tiempo y espacio; un punto de partida para renacer como una comunidad de amor y misericordia.
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Hoy demos gracias a Dios por regalarnos a Cristo en la sagrada Eucaristía, fiesta de encuentro que debe ser celebrada en comunidad y vivida en familia. Pidamos al propio Cristo que su alimento nos anime a buscar en el otro su reflejo, para reconocernos como hermanos y saber que somos iguales en dignidad.
Pregunta del día: ¿Cómo puedo encontrarme con Cristo en mi vida cotidiana?
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Si Dios nos creó a su imagen y semejanza, somos hijos de Dios y hermanos de Cristo. Es ver a los demás como los ve Dios, con ojos de amor, ayudarlos y compartir con ellos. Ese sería mi encuentro cotidiano con Cristo.