Un monte con historia

Un monte con historia

Hoy quiero invitarlos a recorrer de manera rápida un relato del Antiguo Testamento, se trata 1Reyes (18, 20-40). Antes de hacer nuestra reflexión recordemos que este libro narra hechos acontecidos en la época del reino dividido; es decir, cuando después del pecado del Rey Salomón Israel se dividió en el Reino del Norte, llamado Israel (cuya capital era Samaria) y el Reino del Sur, designado como Judá y su capital era Jerusalén. El texto describe un hecho desarrollado en el Reino del Norte, gobernado entonces por el rey Ajab, hombre débil y cruel, casado con una mujer aún más déspota.

El Reino del Norte poco a poco se alejó de Dios y empezó a adorar otros dioses, especialmente a Baal, divinidad asociada a la prosperidad y la fecundidad. Sin embargo, por momentos ellos manifestaban que seguían a Yahvé; es decir, el panorama era de división, desorden religioso e idolatría.

En este contexto aparece la figura del profeta Elías, quien observando lo que ocurría le reclamó al pueblo con estas palabras: “¿hasta cuándo vais a estar cojeando sobre dos muletas?” La frase hace referencia a un pueblo que le sirve a varios dioses. Esta pregunta también nos compete en nuestra actualidad.

Elías reta al pueblo y a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal a demostrar quién es el verdadero Dios, para ello los invitó a sacrificar un novillo, ponerlo sobre leña e invocar al dios pagano para que sea él quien encienda el fuego. Pasó toda la tarde y no hubo ninguna respuesta evidente por parte de Baal, entonces le tocó el turno a Elías, quien antes de empezar pide que le mojen tres veces la leña. El profeta invocó a Yahvé y Dios acudió lanzando fuego del cielo, el cual secó la leña y permitió que ardiera, por lo que el pueblo pudo reconocer que solo hay un Dios, Yahvé.

El relato de Elías empieza con un pueblo que se alejó de Dios y se entregó a otros dioses, pero gracias a la acción que Dios inspiro a Elías pudo demostrar que solo hay un Dios, el mismo que rescató al pueblo de la esclavitud. Esta narración también nos invita a todos a revisar en quien creemos, pues debemos reconocer que solo creemos en un único Dios, quien envió a su Hijo Nuestro Señor Jesucristo para rescatarnos del pecado.

Para finalizar esta reflexión he dejado para este momento mencionar el lugar donde ocurrieron los hechos, se trata de un monte a las orillas del mediterráneo, el monte Carmelo. Si el mismo donde la Virgen se apreció a un grupo de monjes (carmelitas) y les entregó el escapulario.

Esta semana y resto del mes estamos viendo muchas procesiones de la Virgen del Carmen, al participar de éstas, recordemos lo ocurrido en el monte Carmelo. Agradezcamos porque es Maria la que nos invita  hoy, como lo hizo Elías, a adorar a un único Dios y dejar cualquier signo o comportamiento idolatra.

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