El Camino de Emaús E1:T1
La delimitación
Por: Jorge Espinosa
Para quienes hemos asistido a los retiros de Emaús, el pasaje del evangelio de Lucas de los dos discípulos que caminan hacia un poblado cercano a Jerusalén tiene un significado muy especial; por eso quiero invitarlos a que me acompañen en la lectura y meditación de este hermoso y único relato de Lucas 24, 13-35. Les propongo hacer este viaje en pequeñas cápsulas (episodios) hasta completar una serie, donde iremos recorriendo a manera de estudio cada escena del relato.
Empecemos por mencionar que el pasaje de Emaús está ubicado en la última parte del Evangelio de Lucas, específicamente en el capítulo final y, según la versión de Jerusalén, se encuentra en la VII parte, denominada: Después de la resurrección, donde se narran: la visita al sepulcro, el pasaje de los discípulos de Emaús, la aparición de Jesús a sus discípulos y la Ascensión.
Ahora bien, para entender la secuencia narrativa del último capítulo de Lucas es necesario ubicarnos cuando se desarrollan los dos primeros microrrelatos: “El primer día de la semana, muy de mañana” (Luc. 24, 1a); es decir, tanto el pasaje de la visita al sepulcro como el pasaje de los discípulos de Emaús se desarrollan el primer día, que podría entenderse como un domingo o, simplemente, como el primer día de algo nuevo.
La parte inicial del pasaje de los discípulos de Emaús está precedida por el microrrelato de la visita de las mujeres al sepulcro, que al no encontrarlo regresan a comentar a los demás lo sucedido; sin embargo, la noticia de las mujeres es recibida con duda e incredulidad. El limite final del pasaje de Emaús lo determina un cambio de lugar y personajes, pues después de lo ocurrido en el camino a Emaús nos encontramos con un nuevo relato en Jerusalén, pues al estar reunidos los discípulos comentando lo ocurrido se les apareció Jesús.
La anterior delimitación ubica al pasaje de Emaús entre un testimonio no escuchado, e incluso marcado por la incredulidad, y uno alegre y lleno de fe, donde hace presencia el propio resucitado; sin duda, esto puede ser el centro de nuestra reflexión de hoy. ¿Será acaso que estamos entre los que decimos creer en Cristo, pero nos comportamos como aquellos que no creen en el testimonio y dudan de la resurrección?, o ¿seremos de aquellos que alegres reciben a Cristo resucitado en su vida y anuncian su presencia entre nosotros? Incluso podemos reflexionar también si nosotros creemos en ese primer día de la semana; es decir, que nuestra vida representa como novedad la resurrección de Cristo. Incluso, es válido preguntarnos si entendemos realmente la invitación de los ángeles cuando dicen: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?”
Para finalizar, dejemos en expectativa la reflexión de hoy con estos interrogantes: ¿qué pasó en el camino de Emaús?, ¿que llevó de un estado de escucha incrédula de la resurrección a un encuentro alegre con Cristo resucitado? Sin duda, para resolver estos cuestionamientos es importante sumergirnos en este microrrelato y entender a profundidad el mensaje que el propio Jesús nos quiere transmitir a cada uno de nosotros.


Muchas gracias, sin duda alguna la reflexión nos abre el camino porque nos ayuda a entender la palabra de Dios.