Señor, tú me invitas a amar generosamente
Señor, tú me invitas a amar generosamente
Martes 18 de Junio de 2019
Segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (8,1-9), Sal (145,2.5-6.7.8-9ª), Evangelio según san Mateo (5,43-48)
La Palabra de hoy nos regala una clave para dar sentido a nuestra vida: ser generosos, es decir, entregar, sin esperar recompensa, incluso más allá de nuestras capacidades. Generosos para ayudar, enseñar, escuchar, perdonar, pero sobre todo generosos en nuestra capacidad de amar al prójimo; el propio Jesús nos invita al decirnos: “Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen”.
En medio de una sociedad que busca dividir y crear razones para odiar y discriminar, el mensaje cristiano es como mínimo novedoso y para muchos difícil de entender; pero es justo lo que significa creer en un Dios amor. Ahora nos corresponde a todos los que creemos en un Cristo Resucitado llevarlo a la cotidianidad, siendo parte de los que unimos, ayudamos, perdonamos y oramos por todos los necesitados del amor de Dios, sin importar cualquier diferencia que pueda separarnos de ellos. Que sea María, ejemplo de maternidad, la que nos enseñe a tener un corazón generoso para anunciar el amor de Cristo.
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