Restricciones en los cines

Restricciones en los cines


Por: Jorge Espinosa

Por estos días el cine está muy de moda, especialmente por el impresionante éxito de la cinta Avengers: Endgame; sin embargo, no quiero referirme a ningún título en especial, sino a los controles de audiencia que se “aplican” en las salas de cine, pues, según entiendo, se rigen por un comité que clasifica las películas, colocando restricciones por edad, aunque esto en la práctica no sirve de nada.

En la proyección aparecen mensajes como: “Película recomendada para mayores de 12 años, la asistencia de menores es bajo la responsabilidad de un adulto”; infortunadamente las salas se ven repletas de niños muy pequeños y si algún padre considera que su hijo no debería ver la cinta, por ser menor de 12 años, le queda muy difícil explicarle por qué sus amiguitos sí pueden.

Este tipo de restricciones parecen una burla. No deberían existir puntos grises en el control de la audiencia, pues con ello se evidencia que el interés comercial está por encima de cualquier política de protección a los menores. Esto también demuestra que los padres no parecen idóneos para regular lo que ven sus hijos o, por lo menos, que son muy laxos para advertir lo nocivo que puede ser exponerlos a contenidos no aptos para su edad.

Mientras las salas de cine cumplen con poner el anuncio, se lavan las manos con el argumento de que la responsabilidad recae en los adultos, mientras estos hacen lo propio, con el pretexto de que en los cinemas no les ponen problema. Al final, todos se lavan las manos, incluso el Estado, que dice regular y cuidar a nuestros niños, pero cede fácil ante las presiones de los empresarios del sector.

Hablamos mucho de políticas que promuevan el cuidado de la infancia, pero es muy poco o nada lo que hacemos.

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