Retornar a la protesta

Retornar a la protesta

Este texto fue publicado en la columna Qué hay detrás de… del periódico ADN Colombia el 20/01/2020

Luego de la temporada de fin de año, el país reanuda su cotidianidad y con ello vuelve a la luz la problemática social que enfrentamos. Recordemos que el 2019 terminó con una ola de protestas en diferentes países, incluido Colombia; demandas que solo parecen ceder cuando los gobiernos adoptan cambios reales y profundos, como lo demuestran Ecuador, Chile y Francia, entre otros.

Sin embargo, para el caso colombiano la situación es diferente, pues nos hemos preocupado más por minimizar las manifestaciones y tratar de evitar que estas originen violencia o vandalismo, antes que en discutir los problemas que las motivan; grave error, no porque sea necesario evitar a los vándalos, sino porque la enfermedad del inconformismo social avanza de manera silenciosa y constante, invadiendo cada vez más sectores de la sociedad.

Esta semana también reinician las jornadas de protestas anunciadas, lo que no sorprende ni siquiera al Gobierno, que tiene la ilusión de que el país vuelva a caer en el sueño de la pasividad, mientras los caudillos de los diferentes partidos se amangualan para repartirse el poder político y la burocracia, con la esperanza de lograr el respaldo necesario, en medio de un país dividido y cansado de estarlo.

Es incómodo lo que nos espera: trancones, noticias centradas en las dificultades de la movilidad y muy poco debate de los profundos problemas que padecemos como país; sin embargo, guardamos la ilusión de que esta molestia obligue a cambiar la agenda nacional, saliendo de las desgastadas discusiones entre derecha e izquierda, para centrar la atención en solucionar los problemas de desigualdad, falta de educación, desempleo y salud; pero, sobre todo, encontrando la manera de acabar con nuestro mayor mal, la corrupción.

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