Muchos versus pocos
Muchos versus pocos
Este texto fue publicado en la columna Qué hay detrás de… del periódico ADN Colombia el 25/11/2019
En Colombia, a pesar de nuestras diferencias, nos jactamos de tener una democracia sólida con instituciones robustas, lo que nos ha permitido mantener un modelo de Estado estable. Sin embargo, es indudable que este modelo “estable” se ha corrompido y urge depurarlo, para ajustarlo a la realidad nacional.
Resulta incongruente que admiremos una democracia que elige a unos pocos a partir de prácticas sucias y corruptas, que permita amañar las leyes en beneficio de grupos económicos que concentran la riqueza en pocos, que las políticas medioambientales defiendan a los terratenientes y sacrifiquen al campesino. Debemos reconocer que nuestra democracia y el modelo de país no están bien y que debemos depurarlos para beneficio de todos.
En contraste de ese reducido grupo de privilegiados que concentran la riqueza y el poder, hay gran cantidad de campesinos desplazados por la violencia y con falta de oportunidades; hay otros millones de jóvenes que crecen viendo como el Estado los olvida y los deja a merced de los vicios, la violencia y la pobreza; también está el cada vez mayor grupo de ancianos, con escasa o nula pensión, sumidos en el abandono y la falta de asistencia. Son muchos los que padecen el dolor de ver a pocos disfrutar del trabajo y el sacrificio de los más pobres.
Sin duda, las acciones vandálicas de estos días quieren ocultar esa realidad para que los privilegiados puedan defender su estatus y argumentar que es mejor no reclamar y mantener las cosas como están. En todo caso, el estado de inequidad solo nos conduce hacia un desastre mayor; por eso, hoy como nunca, lo mejor es escuchar, conversar y recapacitar sobre el modelo de país que tenemos y el que deseamos.


