Señor, ayúdame a seguirte solo a ti
Señor, ayúdame a seguirte solo a ti
Domingo 8 de septiembre de 2019
Sabiduría (9, 13-18), del salmo 89, carta del apóstol san Pablo a Filemón (9b-10.12-17), Evangelio según san Lucas (14, 25-33)
El Libro de la Sabiduría nos ofrece un mensaje muy apropiado para quienes vivimos afanados por el día a día, preocupados por nuestras dificultades, pues no entendemos hacia dónde vamos “¿Qué hombre conoce los designios de Dios? ¿Quién puede hacerse una idea de lo que quiere el Señor?” Sin embargo, si ganamos en fe, seguramente creceremos en confianza y esperanza en todos los momentos de nuestra vida.
En Lucas, el propio Jesús nos dice que debemos desapegarnos de todo lo que nos esclaviza y nos impide poner nuestra confianza en el Señor. Sin duda, este mensaje está en relación con lo expresado en el Libro de la Sabiduría, pues los dos textos sagrados nos invitan a reconocer nuestra debilidad como hombres, pero también a buscar la sabiduría que proviene de Dios, la misma que nos permite leer nuestra realidad con la confianza de estar siendo guiados por el Espíritu Santo.
Qué diferente sería el mundo y nuestra realidad personal si fuéramos conscientes de que somos criaturas de Dios y que necesitamos entregar toda nuestra confianza a su amor, amor que exige renuncias y desapegos. En todo caso, en momentos en que la sociedad nos vende la idea de que creer en Dios es fragilidad, realmente nos hacemos frágiles, pues nuestra fortaleza está en creer en Cristo como nuestro único Señor y Salvador.
Hoy ruego por todas las familias, para que podamos entregarnos plenamente al amor de Dios, así como lo hizo la familia de Nazareth. Te pongo a los padres de familia para que, a ejemplo de José, acojan su misión con la confianza en un Dios Padre que nos cuida y fortalece con su Espíritu.
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Pregunta del día: ¿a qué debes renunciar para aceptar verdaderamente a Cristo?
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