Señor, tú eres un Dios justo
Señor, tú eres un Dios justo
Miércoles 21 de agosto de 2019
Jueces (9,6-15), Sal. (20,2-3.4-5.6-7), Evangelio según san Mateo (20,1-16a)
En esta fecha estamos ante un texto provocador, que habla con contundencia a quienes nos autorreconocemos como buenos e incluso nos creemos con la autoridad para cuestionar la justicia divina. Es frecuente escuchar frases como: “no es justo que a tal persona le pasen cosas buenas. No se lo merece”. Hoy, la Palabra nos ubica en el lugar que nos corresponde: somos jornaleros del reino y no los dueños, por lo que debemos sentirnos agradecidos con la misericordia con la que nos trata el Señor, alegrémonos porque él es bueno y justo.
La confianza se expresa en aceptar la voluntad de Dios, seguros de que, a pesar de no entender los designios, sabemos que están motivados por razones buenas. Señor, perdón por cuestionar tu voluntad, en muchas ocasiones me he creído con la autoridad de juzgar a mis hermanos, deseando para ellos no precisamente tu bondad y misericordia. Perdón Señor por querer enseñarte cómo juzgar y actuar, olvidándonos de nuestra limitada capacidad para entender, abandonando nuestro rol de creaturas y pretendiendo ser dioses.
Te pido que me regales un corazón dócil a tu Palabra, humilde y servicial, uno que asuma nuestra humanidad como la gracia de sentirnos hijos tuyos y bendecidos por tu amor. Permítenos alegrarnos de las bendiciones de mi hermano, con la certeza de que allí estás tú actuando con sabiduría y perfección. María, madre de bondad y humildad, enséñanos a crecer en el amor al prójimo, reconociendo en él un portador de la gracia y la bendición de Dios también para nosotros.
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Pregunta del día: ¿cómo expresas tu alegría por el bien ajeno?
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Alegrarme mucho de que a ese hermano mío Dios lo está Bendiciendo, de que el está feliz
Y dando gracias a Dios nuestro Señor
De tantos hermanos que los he visto sufrir ahora estén bien
Gracias