Señor, mi mayor tesoro eres tú
Señor, mi mayor tesoro eres tú
Domingo 11 de agosto de 2019
Sabiduría (18,6-9), Sal (32,1.12.18-19.20.22), Hebreos (11,1-2.8-19), Evangelio según san Lucas (12,32-48)
Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar en nuestra fe. Sin embargo, lo debemos hacer en un marco temporal; es decir, una fe desde la esperanza de lo prometido, incluso sin tener la certeza de qué se trata. Así lo hicieron nuestros padres en la fe, quienes caminaron hacia la tierra prometida sin conocer específicamente de qué encontrarían, sino con la convicción de que al ser promesa de Dios sería buena y santa. También nosotros, como nos dice Jesús en el evangelio de Lucas que meditamos hoy, caminamos hacia el reino con la certeza de que es una promesa para todos los bautizados que acogemos y vivimos el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
La fe tiene los ojos en la promesa de Dios, pero los pies en el presente; es decir, así como Abrahán tomó el camino en dirección a donde Dios le había indicado, así nosotros en el ahora debemos dar pasos en la dirección que Cristo Nuestro Señor nos indica, específicamente siguiendo su Palabra. Esto quiere decir que la fe es dinámica y no estática, no implica sentarse a esperar la promesa, sino actuar en congruencia con la misma, llevando una vida en comunidad marcada por el amor y la misericordia.
Señor fiel y bondadoso, que nos invitas a entregarnos a tu voluntad, danos la gracia de poner nuestra vida completamente en tus manos, para vivir tu Palabra: “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”, permítenos ser fieles a tu amor y caminar confiados a tu reino.
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Pregunta del día: ¿cómo vives diariamente tu fe?
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Confiando siempre en el dueño de la vida
Pongo mi diario vivir en sus manos
Siempre confiando en Dios Nuestro Señor