Señor, que mi alabanza sea una vida desde el amor
Señor, que mi alabanza sea una vida desde el amor
Sábado 3 de agosto de 2019
Levítico (25,1.8-17), Sal (66), Evangelio según san Mateo (14,1-12)
En esta ocasión, el evangelio nos presenta un pasaje doloroso y cruel, todo orquestado por la maldad de Herodías, esposa del hermano de Herodes (Filipo) y que entonces estaba con Herodes, lo cual había sido reprochado por Juan el Bautista. En esta narración vemos cómo la influencia negativa lleva a la hija de Herodías a pedir la cabeza de Juan y por esa misma influencia Herodes accede en contra de su propia convicción.
Sin duda este pasaje nos plantea algunos interrogantes: ¿hasta qué punto otros nos pueden influir negativamente? o ¿somos nosotros quienes invitamos a otros a desviarse del camino de Dios? No podemos evadir nuestra responsabilidad, pues debemos tener una convicción clara y firme de nuestra fe, una que permita defenderla a pesar de la presión social o incluso de la adversidad de un momento determinado de la vida. Ahora bien, debe ser nuestro ejemplo el que contagie, pero nunca tratar de convertir a alguien con chantajes, presiones o amenazas; la fe en Nuestro Señor es una gracia que concede él mismo, nuestra responsabilidad central es ser testimonio de su presencia misericordiosa en nuestra vida.
Padre amado, permíteme una fe firme pero no asfixiante, una que contagie y nunca agreda u oprima. Quiero obrar desde la voluntad de tu espíritu y no desde mis ambiciones o mezquindades; dame la gracia de reconocerte en la vida y promoverla sobre cualquier interés o signo de muerte.
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Pregunta del día: ¿cómo puedes evitar ser influenciado negativamente?
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Evitar estar cerca de personas negativas
Y gozar cada día
De la dulzura del Señor
Vivir con alegría
Cada día de nuestra vida
Gracias don Jorge